Clases de Torno
El torno tiene algo de magia y un poquito de adrenalina. El barro gira, tus manos intentan encontrar el centro y, poco a poco, empiezas a entender cómo responde.
Al principio puede que no salga exactamente como esperabas pero ahí está parte de la gracia. Con la práctica aprendes a controlar la fuerza, a sentir el barro y a darle forma.
Y entonces ocurre lo mejor: ves cómo, de tus propias manos, empieza a aparecer una pieza que antes solo estaba en tu cabeza.



